Tú y mi ciudad se desploman

En una ciudad que pierde y recobra sus pasos
con la misma facilidad con que un caminante
se pierde y se redescubre,
aparecen y se desaparecen sus amantes.

Habana pródiga en deseos.
Ciudad Ruina convertida en eterna promesa.
País Cadáver a la espera de sus inminentes derrumbes.
Arquitectónicos y sentimentales.
Habana, sin embargo, dispuesta a reinventarse y sorprender.

Habana sorpresa.
Ciudad regalo.
País ajeno.
De tan nuestro convertido en ajeno.
Habana viva.

¿Cómo puede vivir una Habana que fallece cada día?
¿Cómo es capaz una Ciudad en Ruina prometer cemento y cal (
Con una mano de cemento y cal yo me recompongo
es cosa sólo de la poeta) si los cimientos ya no resisten?
¿Cómo puede un País regalar su gente al mejor postor o a la mejor moneda?
¿Cómo puede vivir La Habana entre marcas falsificadas e inventos de
cabeza, corazón y estómago.

Esta Habana es tan inexplicable como este poema mismo
Esta Ciudad se alumbra sin luces en las noches,
se resguarda de la próxima lluvia en paraderos sin techos.
se despide cada día por aire y por mar
se llora desde la distancia, se odia desde sus entrañas
se quiere desde cualquier parte y a cualquier hora.
Nunca indiferente. Siempre incierta. A pesar de que los años se mueren y ella sigue en pie. Idéntica.

¿Cómo sentir placer de andar las calles de una ciudad que recita los discursos que ya se olvidaron,
que canta las canciones que ya no venden
que prohibe canciones, que autoriza canciones
después de todo un país que canta tiene esperanza
que selecciona presidentes, que santifica presidentes, que no elige presidente
que oculta escritores, que publica escritores, que selecciona fragmentos de lo que publican escritores
que establece límites, dentro – fuera, sin decir cuál es el límite
que prohibe monedas, que liberaliza monedas, que fabrica monedas, que impone gravamen para monedas
que compra y no vende; que se exporta pero no se vende, que se transfiere
?

¿Cómo sentir placer en redescubrir los recorridos de una ciudad inmóvil?
(Debe ser que las guaguas de La Habana me llevan todos los días a los sitios a donde nunca llega el Metro de Santiago.
Citarse uno mismo es una autoreferencia innecesaria,
pero justificada cuando se trata de relaciones entre autoreferentes)

Yo y mi Ciudad.
Mi Ciudad y Yo.
Tú, mi Ciudad y Yo.
Yo, mi Ciudad y Tú.
Yo y Tú.
Tú.
T
u
´.
.
.

Alguien hará algo para evitar el desplome.

Postdata
(Y es un poema de amor. El autor – Yo – nunca tuvo intención de escribir un texto político y antiacadémico.

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