En 3 tiempos: a 15 años de aterrizar en el sur del mundo

Texto escrito en junio de 2015, al cumplir década y media de haber emigrado a Chile. Pocos meses después, me iría a vivir 3 años a Valparaíso.

Financial district in Santiago, Chile

TRABAJAR: He sido locutor, redactor, reportero, editor, director. He sido periodista y profesor. He descubierto el marketing y las comunicaciones corporativas y empíricamente me hice casi experto. He dado clases de temas que tenía que aprender y aprendí temas que nunca recibí en clases. Fui relator de cursos para empresas y tuve mi propia empresa. Pasé por medios de comunicación, por el mercado más rudo, por la consultoría, por la organización de eventos, por la academia, y por lo social. Tuve tiempo para el prójimo y para la beneficencia. Me probé a mí mismo, vencí mis limitaciones y alcancé los desafíos. Fui mucho más de lo que pensé ser y el entorno siempre me hizo creer lo que no sabía de mí y de mis propias capacidades.

AMAR: A veces sí, la mayor parte del tiempo no. Estuvo y se fue. Aparecía y no estaba a gusto. Tuve largos resentimientos con él hasta que definitivamente tuve que reaprenderlo, resignificarlo. Aunque eso no significara aceptarlo. El amor lejos no era el mismo que el amor aprendido. Y conocí de los límites, de las estrategias, de las formas, de la administración de las palabras y de los afectos. Pocas veces, sin embargo, la teoría apareció espontánea en la práctica y la forma original se escapaba y asustaba. Amé pocas veces, creo; pero intensamente, estoy seguro. Perdí grandes amores por no verlos, por no entenderlos. Perdí miles de lágrimas por equivocarme en desamores. Y al final, viví pero no aprendí a amar de otra forma, a hacerlo distinto para que el tiempo dejara de ser una rueda.

VIVIR: Santiago ha sido el hogar, sus calles el pretexto, y sus parques el descanso. En la Alameda comenzó el recorrido hace 15 años. Amplia avenida sin historia, sin significados, llena de comentarios ajenos, de cuentos de amigos, de historia de vencidos y vencedores. Viví por primera vez, las primeras semanas, en el piso 21 de la Torre 1, en la Remodelación San Borja desde donde la ciudad quedaba, abajo, a los pies, enmudecida de tanto ruido, vestida de exceso de smog. Después, la vida se vivía en cualquier lado y ninguno era mejor que el otro ni peor que el anterior. Santa Victoria, Bandera, Ayllavilú, María Luisa Santander, Bilbao, San Ignacio, José Miguel de La Barra, Portugal, Merced, Mackiver, Almirante Barroso, Ismael Valdés Vergara, Santo Domingo, Santa María y Arturo Prat. Entrando y saliendo, subiendo y bajando. Ahí, en sus edificios y sus casas, está la historia de década y media, a medio vivir y a dos veces soñar.

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